Rehacer bien lo que otro dejó mal hecho
Nos llamaron para terminar la instalación de un ascensor pequeño que otro instalador había dejado a medias. Al revisarlo encontramos la cabina torcida, soldaduras defectuosas y cables de seguridad que no eran los adecuados. El cliente ya había perdido cerca de 19 millones de pesos.
Lo más fácil era terminarlo así. Recomendamos lo correcto: desmontarlo y reconstruirlo cumpliendo las normas de seguridad, aunque costara más. Así se hizo, y el equipo quedó funcionando de forma segura.
La lección: la seguridad no termina con la instalación. Meses después, por falta de mantenimiento, fallaron los sensores de las puertas y se presentó un incidente. Un ascensor bien instalado también necesita mantenimiento preventivo.





























